Atónito.

Atónito quedó después de despertarse de ese sueño.

Ese sueño mostró un punto de vista totalmente distinto del que él tenía.

Ese sueño se quedó y él buscó una nueva y fresca fantasía.

Perversa, pero llena de placer.

Corta, que dejaba ganas de volver.

 

Nunca había encontrado ese encanto, ni ese enfoque sobre ese objeto soñado. Él temía que pudiera alterar su mente. Que ya no pudiera vivir sin cumplir la fantasía.

 

Y así fue. Su miedo intuitivo leyó bien lo que sería el futuro. Ya no podía dejar de pensar en ese sueño, ya no podía seguir asumiendo compromisos y deberes que evitaran cumplir el sueño. Sentía que cada paso adelante que daba, más lejos iba del sueño, más imposible sería.

Lo meditó durante varias lunas, y no comprendía porqué era tan vulnerable al punto que no lograba resistir. Fue soltando la cuerda, y ella cada vez lo empujaba más.

 

Un día, se despertó. Salió de su casa, vivió su vida. La de siempre.

El sueño se había cumplido, sin darse cuenta. Pero había perdido mucho. Lo vivió, aprovechó el sueño. Lo consumió, lo saboreó, estaba atónito al tenerlo en la palma de su mano.

 

A veces quedaba en su casa. Sin hacer nada. Sin completar nada en su vida. Sin comenzar a crear algo sensato, algo que le diera frutos, algo que lo entusiasme después. En esos días, era un creador de pequeños comienzos inservibles

“A disfrutarlo” se dijo él. Pero no. Todo se había invertido. Su intuición le decía que ya no habría vuelta atrás. Nuevamente, leyó bien el futuro.

No había vuelta atrás. No pudo disfrutar más su sueño. Soñó con su pasado. Despertó con su sueño realizado, y no. No le servía. Por lo que abandonó la esperanza, la fuerza y todo lo que lo rodeaba. Se dio cuenta, que esa esperanza y esa fuerza provenían de su pasado. ¡¿Cómo es que uno no puede discernir entre uno mismo y sus estados temporales?! Constantemente engañados.

¿Realmente debo contarles el sueño? No lo sé. No cambiaría nada. No ayudaría. Solo profundizaría más su agonía.

Su inconsciente simplemente jugó con él. Inconsciente no razona, no medita, no mide.

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