Un haiku (o haikai) es un poema breve, de no más de 17 sílabas (en general tres versos dispuestos como 5-7-5, aunque pueden variar entre 4-7-4, 5-8-5, etc.) de origen japonés. Las civilizaciones más antiguas ya practicaban este tipo de poesía. No tiene título ni rima, necesariamente, y su simplicidad permite prescindir de mayúsculas o signos de puntuación. Remiten, en general, a la naturaleza y a la simple belleza de su observación a través de los sentidos, a acontecimientos, a menudo triviales, que llaman la atención del poeta y lo llevan a elevarse de forma trascendental y espiritual. Por ejemplo, Matsuo Bashô, uno de los cuatro grandes maestros haijin, escribía:

“un viejo estanque
se zambulle una rana
ruido de agua”

Matsuo Bashô

Si bien el término haiku no tiene un significado concreto – al menos no uno traducible a nuestra humilde y relativamente joven lengua -, los maestros japoneses solían decir que “haikai es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”. Los siglos posteriores han sabido adoptar esa técnica y darle su propia impronta. Autores como Borges o Benedetti cumplieron con creces, no sólo haciendo a la modernidad partícipe de una práctica ancestral, sino al idioma español como nuevo jugador en la arena del haiku.

“Algo me han dicho
la tarde y la montaña
Ya lo he perdido”
Jorge Luis Borges

Resulta, además, una forma casi sistemática y fluida de expresión, que por ser trivial, cala hondo justo ahí, en nuestra simpleza. En los comienzos de la humanidad, algunos ya se habían percatado de que la forma de expresar las cosas más complejas, era la más simple, tal cual venían a la mente y se transformaban en palabras. Tarde o temprano, uno también cae.

Haikus

1.
Que será de mi
Cuando esa luz se apague
Detrás de tu hombro

2.
Si en el crepúsculo
el sol era memoria
ya no me acuerdo

3.
Ayer todo fue
Todo iba tan rápido
Hoy se enlentece

4.
De pie me quedo
Pies que empozan cansancio
Fuelles de dolor

5.
Corazón de hielo
Es tu alma el velo
más buscado

6.
Paloma en mano
No sirve de nada ya
Lugar de alondras

7.
Mariposa va
Con vuelo entrecortado
Color herido

8.
Sonríes al fin
No te borres ahora
Cantas victoria

9.
Una mentira
Repetida mil veces
Se hace verdad

10.
Cuando una verdad
Se transforme en mentira
Ya no lo será

11.
La suerte de uno
Es la miseria de otro
Pero en silencio

12.
Ojos que me ven
Manos que no me tocan
Puro mirada

13.
Una mirada
Otra en la amarga distancia
Dos que se encuentran

14.
Aquel par de almas
Que se amarró en un beso
No se separa

15.
Lo que quiero ser
En realidad no importa
Mas lo que sirve

16.
No me consueles
Yo bien debiera saber
Lo que me duele

17.
No te abandones
Ya no más juego limpio
No pidas perdón

18.
Brinda por mí
Que si besas la copa
No pediré más

19.
Dame un adiós
Dime que no volverás
No te espero


 

Julián Croatto interpretando en guitarra Ocho haikus (2000) de Ana Lara (México D.F., 1959-)
Grabado el 22 de julio de 2015 en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís, en un concierto del Núcleo Música Nueva de Montevideo.

A continuación los ocho haikus sobre los que compuso la música Ana Lara.

Otoño asoma,
cae la lluvia contra lluvia,
hoja tras hoja.
Kyorai

II
El rocío se va…
este mundo es rocío,
fresco y fugaz.
Issa

III
Noche estival,
de nube en nube, rauda
la luna va.
Ranko

IV
Invierno yerto,
el mundo es de un color
y suena el viento.
Basho

V
Bruma en la tarde,
acuden los recuerdos
de días distantes.
Kito

VI
Hierba de estío:
sueño de mil guerreros
de tiempos idos.
Basho

VII
¡Oh! ¡Cúan extraño
despertar en tu casa
un día de mayo!
Basho

VIII
Viento de invierno
en el rugir del mar
encuentras eco.
Gonsui