Me enteré el otro día de esta iniciativa de socializar un blog y me pareció buenísima. Yo siempre tuve blogs, pero por h o por v, generalmente por la falta de capacidad creativa constante para tenerlo actualizado, los abandoné. Así que, al ser invitado por el Emi a participar del proyecto, acepté gustoso.

Luego de haberlo hablado, como un reflejo me metí a revisar mi último blog, también de WordPress, que abandoné el año pasado, por las razones antes mencionadas, y me puse a ver las publicaciones. Una, que da la casualidad que es la última publicada, me llamó la atención, ya que me parece que, a pesar del paso del tiempo, sigue siendo súper actual.

Lo más curioso es que esta publicación: un poema, lo escribí en 2013, y no fue hasta dos años después que lo subí a Nuevo Periplos (mi blog anterior).

‘Mi país’ me pareció una buena forma de empezar en Las Sobras del Cumpleaños, ya que no solo me parece pertinente en la coyuntura del momento, sino que, además, me permite tener una continuidad con el pasado, fundir lo viejo con lo nuevo.

 

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Estas sencillas cinco estrofas surgieron como una respuesta al asalto del Correo Uruguayo, suceso que, allá por 2013, me sorprendió de sobremanera por una serie de reacciones que generó en mucha gente, tanto en las redes sociales como por el boca a boca, y que yo no sabía que existían con tanto ímpetu. Es más, quizás por ingenuidad, estaba casi seguro de que no existían.

“Gente el uruguay presisa hoy dia un golpe de estado como 27 de junio de 1973 ahi a los pichis se le van acabar las pavadas de matar robar” (sic): así empezaba una publicación de la Policía Nacional Uruguay (página de efectivos no oficial, creo) en Facebook. Sin hacer referencia a los horrores ortográficos, que merecerían una publicación exclusiva para ellos, en esta entrada se puede ver una visión que, más allá que hayan sido pocos los que la tomaron -y toman- toda al pie de la letra, cada vez tiene más fuerza en algunos sectores de nuestra sociedad. Además, se trata de algo histórico: el eterno “orden sobre la libertad”. Y de ahí lo alarmante.

Todo tipo de medidas de exterminación, como si de limpieza étnica se tratase, se repitieron en ese entonces -y se repiten, lamentablemente- indiscriminadamente contra los “pichis”, “chorros” y “malandras”. Ni hablemos de algún mínimo intento de entender -o siquiera buscar- las razones de fondo que llevan a una persona a estar en situación de cometer un crimen o robar. No tiene desperdicio recordar, como summum de todo esto, el épico “no quiero soluciones sociológicas” del panelista Graziano Pascale, al ser consultado sobre inseguridad en el programa Esta Boca es Mía (ganador de los Premios Iris como “mejor programa de interés general”).

Y no solo esto, lo que más me despertó indignación fue la contradicción en el trato que se traduce de esto: muerte y castigo para los “pichis”, “chorros” y “malandras” de esta “democracia de mierda”; impunidad y hasta admiración para los milicos de “una dictadura bien hecha”. Todo dicho.

 

Mi país

 

Mi país,

lugar donde la gente prefiere

la seguridad a la voz,

y donde la gente proclama

que la pluma no sea espada

y que lo sea el cañón.

 

Mi país,

donde la gente quiere

que se maten a los miserables que interfieren

en su “vida”

de consumir.

 

Mi país,

donde geriátricos políticos

no se sacan los lentes partidarios

y no saben las diferentes opiniones del vecindario,

pero siguen en su pedestal.

 

Mi país,

donde la muerte del pasado

vale menos que la del presente,

y donde la enfervorecida gente

pide madurez, olvido,

y luego pide muerte.

 

Mi país,

lugar donde he nacido

y aunque hubiese podido

lo eligiría

una

y mil veces más.

 

Manuel Serra (@serra_sur)

 

policia