Siento un poco de pudor al momento de escribir esto porque no tengo mucho conocimiento práctico sobre la fabricación de cerveza. Pero ya lo dijo Aristóteles en su libro La Política: “de comida sabe el cocinero, pero más la muchedumbre que come”. En este caso, yo sería, no la muchedumbre que come, pero sí la que toma. Mucho.

“¿Por qué tomas Norteña?” Esa es una pregunta que me hacen muy seguido personas de todo tipo. Y la entiendo, porque es verdad que a los ojos de mucha gente la Norteña no pasa de ser la “cerveza más barata”, esa que solo tomo si no me da la plata para otra.  Para mí, opuestamente a esto, es la cerveza que más me gusta; la que me enojo si no hay; la mejor de América y del Mundo. Voy a enumerar cinco razones, que para mí son fundamentales para entender el porqué de este fanatismo.

1 – El gusto (“Yo tomo Norteña por el gusto”)

Siempre que abro una Norteña y doy el primer trago, creo convencido, durante el tiempo que tengo el elixir en la boca, en Dios. Cualquier tipo de duda atea o agnóstica que pueda guardar mi organismo es eliminada. Siento Fe.

Esto es algo muy importante, porque si uno toma cerveza, más allá de la borrachera que se quiera agarrar, es por el gusto. Creo fervientemente que es la cerveza industrial uruguaya que tiene más sabor a cerveza tirada; esconde en el fondo sabor a barril y presión.

Un almacenero una vez me dio una explicación (de dudosa veracidad, pero transcribo igual) respecto a esto: según él, esto pasa porque al ser la menos comprada, escondida en algún rincón perdido de la heladera, tiene más tiempo de fermentar. De cualquier modo, esperemos que esto no sea así, ya que, si la Norteña se transformase en una cerveza de masas (cosa que dudo, no es Hitler), este hermoso gusto cambiaría. Así que, en el fatídico caso de que esto sea cierto, no voy a dudar en aplicar el viejo y querido: “no te metas en la Norteña (droga), somos muchos y queda poca”.

gusto

2- Colectas (“Yo tomo Norteña para hacer colectas”)

Todo bien con ser un purista de la cerveza y todo eso. Pero sí, porqué negarlo, también nos gusta tomar y que el precio sea bajo nos da la oportunidad de hacerlo de forma más abundante. En este caso, las colectas de último momento, a puro monedas de un peso y envases, son muy efectivas. Y, cuando se llega al fondo necesario para la próxima ronda, esto te genera una satisfacción extra, como el cansancio lindo después de hacer deporte, pero sin hacer deporte. Pero no se olviden, este no es un argumento de gente tacaña, es un argumento de borracho: cuanto más barata sea, más puedo comprar, por ende, más puedo empedarme y tomar. Esa es la lógica.

monedas

3- Radar (“Yo uso la Norteña como radar”)

Esta no es una razón tan clara de porqué tomar Norteña, sino más bien una consecuencia muy buena. La Norteña sirve de radar. Yo la utilizo en ese sentido. Uno puede dividir los bares en dos: los que venden Norteña y los que no. Todos los que venden Norteña están buenos, los que no venden, algunos lo estarán, pero otros no. Entonces, una buena forma de ver rápidamente si vale la pena quedarse en un establecimiento nocturno que no conocés, es ver si tiene Norteña. Es tan útil la Norteña que sirve de atajo al pensamiento, como la ideología (¡gracias Downs!); ya no tenés que quedarte en los lugares para poder juzgarlos, con la simple existencia o no de la Norteña basta. Ahorrás neuronas y tomás más, ¿qué mejor?

radar

4- Conciencia nacionalista (“Yo tomo Norteña por conciencia nacionalista”)

Es muy fácil caer en la tentación de comprar cervezas internacionales. Con las políticas neoliberales del Ministerio de Astori, vemos hoy en día nuestras góndolas repletas de productos venidos de todo el mundo. Puede ser muy loable comprar cervezas de otros países y diversificar el paladar, pero no hay que olvidarse del ingrediente que une más a un país: el nacionalismo. La Norteña no se toma por el simple hecho de tomar cerveza, es una posición política respecto al mundo exterior. No hay que dejarnos pasar por arriba, hay que luchar contra el invasor. Y, en ese sentido, no tengo miedo a afirmar que la Norteña es una cerveza antiimperialista.

Me dirán que la Patricia y la Pilsen también son uruguayas, pero no, no es lo mismo. La Pilsen, por su lado, tiene como nombre una ciudad checa, ¿dónde se vio?, y, además, vayas al país que vayas, siempre va a ver una cerveza con ese nombre tan poco original (Perú, Paraguay, Ecuador, Colombia, etc). No tiene gracia. Y la Patricia, bueno, con ese nombre de mujer aristocrática, qué decir, es solo para la gente acomodada, una parte muy chica de la sociedad: la que generalmente vende el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de llenarse el bolsillo a costa del pueblo.

Resumen: si tenés conciencia política, tomás Norteña. Si no, le haces el juego a la derecha.artigas

5 – Romper el paradigma liberal (“Yo tomo Norteña para romper con el paradigma liberal”)

Esta es una razón que doy una y otra vez cuando me preguntan por esta cerveza tan querida. Siempre la repito, sepan disculparme, pero es vital para cualquier tomador de Norteña que se precie. Hoy en día, vivimos en una sociedad donde todo se rige en torno al Mercado. Según las leyes de la Oferta y Demanda y la Mano Invisible -si tomás Norteña, la podés ver, creéme-, lo “mejor” suele ser lo más caro. El precio es una traducción monetaria del valor que la sociedad le da al objeto o mercancía.

Esto, que no fue más que una explicación muy simplista y terraja de lo qué es el Mercado, nos permite ver otra cosa: la Norteña rompe con este paradigma. LA CERVEZA MÁS BARATA ES LA MÁS RICA. Muy salado, ¿no? La Norteña es la prueba del mal funcionamiento de las leyes de Mercado.

Pobre Adam Smith, si se te enterara de esto, seguramente se tomaría una(s) Norteña(s) para ahogar las penas. Le vendrían muy bien.

adamsmith

Para finalizar, solo quiero decir que estas no fueron más que un pantallazo de las razones por las que tomar Norteña. Obviamente hay muchas más, ya que, al ser un absoluto, tiene infinitas razones que explican su perfección. Queda en ustedes, pues, encontrar las demás.

Después de haber leído todo esto, se preguntarán naturalmente si la Norteña me esponsorea o algo por el estilo. La respuesta es negativa, lamentablemente no tengo ese honor. Simplemente lo escribí por amor al arte, es decir, por amor a la cerveza.

 

Manuel Serra | (@serra_sur)