Las luces me encandilaban. Estaba acostado en mi cama, pero realmente no lograba entender qué hacía allí, tampoco me importó mucho. Hacía rato que no me movía, el hormigueo era constante y de a momentos intentaba levantarme y moverme. Pero a mi cuerpo nunca se le ocurrió responder. Me sentía totalmente hundido en la cama, levantar los brazos o cambiarme de lugar parecía lo más difícil del mundo, por lo que me di por vencido e intenté no pensar en eso. Estaba demasiado ocupado viendo cómo cientos de colores cobraban vida bailando entre el humo que inundaba mi habitación. Se escuchaba Pornography de The Cure. Mas bien no lo escuchaba, sino que disfrutaba cómo mi mente diseccionaba cada tema, cómo cada sonido parecía tener vida propia y formaba parte de ese hermoso conjunto llamado canción que me llevaba hacia un plano bastante alejado de la realidad. Allí estaba en pleno éxtasis, totalmente sumergido en una atmósfera oscura y agónica, viendo cómo las luces, que se habían vuelto violetas y rojizas, se movían al ritmo de los intensos bajos de la música.

Entonces algo sucedió. Algo golpeó mi cara, creo que fue una gota. Bastó una simple gota de agua para cambiar por completo mi ánimo y sacarme de tan perfecto estado disociativo comatoso. Por primera vez en un largo rato volví a ser yo, mis pensamientos, mis miedos, todo. ¿Volví a la realidad? No, estaba muy lejos de eso, mucho más abajo. Ya no había más música, desde los parlantes se escuchaban ruidos insoportables, fragmentos desafinados que se iban de la canción, guitarras de plástico que se derretían. Nada tenía sentido. Luego de unos minutos que parecieron horas de tortura, logré recuperarme y, con movimientos bastante torpes, me levanté a encender la portátil.

Mi habitación era un horror. Intente abrir más los ojos pero era imposible enfocar la vista. Todos los objetos parecían moverse, parecían tener vida. Ni siquiera los veía bien, todo vibraba dejando un pequeño y molesto aura verde y roja. Cuando miraba al piso, veía cómo miles de puntitos negros me perseguían, como si de hormigas se tratara. La textura en la madera de la puerta (que por cierto siempre me llamaron la atención esos dibujos que se formaban) comenzó a retorcerse de manera muy agresiva, los dibujos circulares se convirtieron en fractales negros y torcidos.

Al mirar por la ventana, que da a un patio interno, vi como una sombra negra se movía por todas las ventanas. Se acercaba a la mía. En segundos llegó y todo se volvió oscuro.

Me desperté en una playa desconocida. Algo pasó. Ni siquiera era el mismo día: llovía fuerte y la tormenta iluminaba el cielo negro. ¿Estaba soñando?¿Qué es esto? Veía como los médanos, enormes, se iban alejando a medida que me iba en el agua. El mundo era gigante y yo quedé reducido a un simple e insignificante ser. Y desaparecí. Mi ego se disolvió en el agua, y se mezcló con la lluvia y las olas.