Habitualmente la expresión “salió la foto” hace referencia a algo que se hizo, que se concretó. Entonces me surge inmediatamente la duda:  ¿qué pasa cuando no hay una foto de por medio? ¿las cosas no suceden? ¿el mundo empieza a moverse a partir del momento en que grabamos un video? Sin una foto que lo compruebe ¿realmente sucedió lo que hicimos?

Esto parecería comprobarse por ejemplo, cuando el momento de comer se ve constantemente interrumpido por la foto. La comida ya no es solamente alimento, sino que es la vitrina para mostrarle al mundo lo bien que estamos pasando. Nos hicimos un chivito y quedó bastante presentable así que tendríamos que sacarle una foto. Por suerte es bastante fotogénico, no como el de la semana pasada que estaba medio chueco, se caía la muzzarella para el costado y tenía el huevo frito aplastado;  con razón tuvo solo cuatro megustas. En ese sentido Instagram se diferencia de Facebook, es como el Disney de las redes sociales, uno ve la parte más linda y trabajada del mundo de cada uno, nada está librado al azar. Por eso puedo subir un chivito feo y uno lindo a facebook pero solo el más prolijo a Instagram.  Asi se suceden esta serie de pruebas que ponemos en las redes sociales, sino después no nos creen: La foto con la familia, con los amigos, con los vecinos, con el señor que trabaja en la estación de servicio que se parece al maestro Tabarez. (Agregue las otras situaciones, o personas en/con las que se toma fotos a gusto).

Todas estas fotos (pruebas) no son en vano, hay algo que se quiere mostrar, comprobar. El rol de la foto en las redes sociales es ser la vitrina por la cual le mostramos al mundo que existimos. “¡Hola amiguillos de las redes sociales! Todavía sigo vivo, solo que con un poco más de ojeras y un grano más en la frente” parece que nos estuviera gritando la última foto que vimos. Así es que las redes sociales además de servirnos como medio para descargar instantáneamente nuestra ira, (perdemos un partido de fútbol con México y deseamos que Trump ponga un muro más grande, o queremos que resucite Hernán Cortés) también nos sirven como medio para comprobar constantemente nuestra existencia. Así como anteriormente podía serlo el espejo, las redes sociales son hoy en día la confirmación de nuestra existencia por excelencia. Por eso nunca hay que olvidar la máxima de las redes sociales: Foto luego existo.