Quise volver.

Con los zapatos chatos.

Al lugar.

El tapado azul cubriéndote entero; contrastando con tu piel pálida, vampírica.

Fui por la calle del apartamento de paredes resquebrajadas. El segundo edificio blanco en una esquina, viniendo desde Pocitos. Donde ahora hay un bar que se llama: Te acordás?

Dejé que me tragaran los plátanos que guardaban toda la humedad de la ciudad y enrulaban mi pelo.

Pero me encandilé con las luces de un semáforo que no recordaba. Me quedé mirándolas ir de rojo a verde en un loop infinito e hipnotizante.

Me quedé.

Me quedé porque el tapado azul. Ese largo hasta los pies, siempre mojado de lluvia. Me quedé porque estamos en verano.