Fueron a la cantina para sacarse el hambre de media tarde. La cantina de vidrios sucios y caramelos vencidos no tenía mucho para ofrecer. Los dos amigos pidieron unas papas, dos aguas y un alfajor. Cuando llegó el momento de pagar dividieron los gastos. El más gordo de los dos empezó a sacar plata de su bolsillo. Sacó una cantidad de billetes razonable pero cuando fue a pagar no le alcanzaba. Metió la mano de nuevo en su bolsillo, sacó más billetes, aún más de los que pensaba que tenía. Seguía sin alcanzar. Metió la mano y gran parte de su brazo en el bolsillo. Sacó una cantidad enormes de billetes, todos de ínfimo valor. La señora movió la cabeza -No alcanza