Camina con un andar particular,
parece que no le importa nada de lo que sucede a su alrededor.
Canta lindo,
de su boca salen estrofas
que reflejan su alma bondadosa.
Toca la guitarra,
desliza sus dedos sobre las cuerdas
y me gustaría ser al menos una de ellas.
Abraza, y en sus brazos encuentro paz.
Sonríe, sus labios se rechinan una y otra vez.
Habla.
Veo su boca moverse. Me gusta todo lo que tiene para decir.
Duerme y contemplo su cuerpo.
Vuelve a darme paz.
Camina
canta,
toca,
abraza
habla
duerme
y
sonríe
para
mi.

Fernanda Aguiar Benítez