El resplandor de una aurora más allá de los sueños y los mundos, más inmenso que el tiempo y el espacio, aureola de la vida y la muerte, es dios, credo, templo y carne. Fuego sacro de un volcán que vierte sangre, leche y agua. Fuente encantada de misterios eternos. Espiral de sueños en los ojos de todas las criaturas, en el brillo de todas las estrellas.

En los desiertos, en los mares, en los valles y las montañas. En las noches, en las lunas, en los soles y las mañanas. En los tonos de la luz y los colores del sonido, en cada lengua, en cada raza. Canto de todas las voces con harpas y tambores, pulso de todos los corazones. Hembra virgen, macho cabrío.

Sabia de la espina dorsal de todos los invertebrados, dogma de las leyes del caos, corona de un reino sin príncipe. Nombre de las cosas de los nombres. Seno de la vida que alimenta a la muerte. Madre de la cría, cría de la madre.

Chispa en el fuego, aire en el viento.

Eso eres Tú.

 

Basado en “Planteta y aureola boreal”, de Sargentopez.