Me mostraste a todos tus conocidos. Conocí a la tía Carlota que me dijo que estaba tan flaquito que cuando soplara una brisa me iba a quebrar, que mejor comiera un poco más. Me mostraste a todos tus conocidos; a tu prima le conté mi obsesión sobre Transnistria la única república soviética que aún existe y solo es reconocida como país por otros países no reconocidos como Nagorno Karabaj, Abjasia y Osetia del Sur y, donde curiosamente juega un equipo que se llama Fc Sheriff creado por el hombre más rico de Transnistria, que a su vez posee una empresa con el mismo nombre; en el estadio del Fc Sheriff juega la selección de Moldavia. Me mostraste a tus conocidos y tuve que discutir con un señor bajito de bigote que intentaba convencerme de que el ser humano es intrínsecamente malo y que hay que ponerle reglas para que no se mate. Encima me atrapo en la telaraña de una falsa dicotomía que construyó entre ser egoísta y racional o cooperativo y estúpido. Intenté refutarlo varias veces en la discusión sin éxito y me dejó varios días enredado en una forma de pensar que no me gusta. Me quedó resonando un: que le iba a explicar yo a él “se me cayó el muro encima y atrás no había ningún hombre nuevo”. Me mostraste a tus conocidos y me acordé de la vez que puse una máquina para cortar pasto y unos ravioles en un collage que le di a una psicóloga/orientadora vocacional en el liceo y me dijo que podía estudiar lo que quisiera y que me gustaba comer. Me mostraste a tus conocidos y mientras los esperábamos tuve una seguidilla de pensamientos que vistos un rato después no tenían ningún sentido entre sí, sin embargo la cabeza y el tiempo libre los unían, los zurcían con una simpleza increíble, era dar vuelta la esquina, el cambio y la permanencia pero sin ser explicados horriblemente. Me mostraste a tus conocidos, me contaste de tu tía bocasucia que te pregunta si estás teniendo buen sexo en un almuerzo familiar. Me mostraste a tus conocidos y te preguntaron si con el tema de la distancia íbamos a tener sexo por skype, era broma igual, ellos son más recatados.