Existe un desconocimiento general acerca del funcionamiento biológico del sistema genital femenino desde un punto de vista más allá de la función reproductora que resulta alarmante. La función reproductora resulta igualmente muy poco abordada, dado que generalmente no llegamos a conocer el funcionamiento hormonal que regula nuestros ciclos sexuales sobre las que actúan los anticonceptivos más usados por las mujeres: las pastillas anticonceptivas orales combinadas.

Se habla poco de la importancia del conocimiento y exploración del cuerpo y que la elección del método anticonceptivo puede ser tomado en conjunto por la pareja, la mujer no debe estar sola a la hora de decidir.

El conocimiento nos brinda la oportunidad de elegir, principalmente porque a partir de este conocimiento podemos darnos cuenta cómo reaccionamos frente a distintas situaciones. Ya sea durante una relación sexual, durante un examen físico, durante un tratamiento anticonceptivo, etc. Este conocimiento y esta capacidad para decidir nos da poder sobre quienes poseen el conocimiento teórico. Es decir que si no estoy informada me posiciono desde la vulnerabilidad frente al médico, en un lugar desde el cual no me voy a sentir capaz de tomar ninguna decisión. Es importante aceptar la subjetividad de cada una en la toma de decisiones respecto al cuerpo propio, no todas reaccionamos igual y no todas aceptamos las mismas cosas. Tenemos derecho a preguntar, a cuestionar y a elegir. No digo que tengamos todos que estudiar 7 años y medio de medicina, pero si tener los conocimientos suficientes para decidir sobre cuestiones básicas y no quedarnos en una posición ignorante frente a tratamientos hormonales o frente a decisiones sobre nuestra sexualidad que afectan directamente nuestro funcionamiento biológico natural y psicológico.

El médico como profesional debería informar a quienes consultan, ya sea mujer, hombre, o la pareja, sobre las diferentes opciones que se ofrecen como métodos anticonceptivos. No manipular, ni hablemos del uso de la objeción de conciencia en relación al aborto, recurso que creo ha sido muy abusado por algunos profesionales de la salud. Y por esto la Guía de Salud Sexual y Reproductiva lanzada en 2013 por salud pública expresa:

“La orientación debe desarrollarse como un proceso de diálogo bidireccional, donde integrando los conocimientos y experiencias de los individuos o parejas con el saber técnico, se logra identificar y tomar las mejores decisiones en materia de anticoncepción. El equipo de salud debe acompañar y ayudar a las personas y parejas a identificar sus necesidades anticonceptivas y a tomar por si mismos las mejores decisiones al respecto. Se debe utilizar un lenguaje comprensible y dar tiempo para que las personas expresen sus temores, dificultades, creencias y motivaciones en relación al uso de los diferentes métodos anticonceptivos. Los profesionales nunca deben imponer su opinión personal, creencias y prejuicios respecto a las decisiones a tomar, de forma que las personas tomen una decisión libre y consciente que favorezca el sostén de la misma.”

Ahora, como usuaria del servicio de salud y como estudiante de medicina, se que esto no siempre es así, es más, la mayoría de las veces no lo es. Los invito a que se cuestionen sobre sus propias consultas ginecológicas o le pregunten a alguna conocida. El uso de pastillas anticonceptivas está muy instaurado. Personalmente pase por  marcas, remarco el MARCAS, porque estamos hablando de MEDICACIÓN con un laboratorio farmacéutico por detrás, donde los rangos de precios van entre $50 y $500 o más. El negocio de los anticonceptivos es muy grande. Sabiendo además de que no es la única opción, ni tampoco, la primera. Sabemos que la primer barrera anticonceptiva y ANTI INFECCIONES de trasmisión sexual (las cuales no previenen las pastillas anticoneptivas) es el preservativo de latex, masculino y ahora contamos con uno femenino también (de acceso gratuito en salud pública). Por otro lado hoy en día se han desarrollado seguidores de fertilidad mediante algoritmos que aprenden tu ciclo sexual por más variante que sea, indicándote los días que estás dentro de la ventana fértil, con posibilidad de quedar embarazada. No usan hormonas y funcionan como un método de barrera contra embarazos usando tu temperatura corporal basal diaria. La temperatura corporal de la mujer varía según el momento del ciclo y es así como esta tecnología aprende el ciclo individual de cada mujer y te devuelve con  una precisión de 99,3% cada día si estás fértil o no. Esta tecnología la tiene una compañía estadounidense con un aparato que se conoce como Daisy Monitor de Fertilidad y tiene un Índice de Pearl (índice estadístico para medir la eficacia de métodos anticonceptivos en estudios clínicos) de 0,7%, es decir que de 100 mujeres, 0,7 quedarían embarazadas mediante este método[i]. Las pastillas anticonceptivas tienen una precisión del 99,7% si son usadas correctamente, 92% con el uso no perfectamente preciso y un Índice de Pearl de 0,16.[ii]

Personalmente me aterra el hecho de modificar mi ciclo sexual naturalmente determinado por mi hipófisis y el detener la eliminación cíclica de los ovocitos desde mis ovarios. Los cambios hormonales también provocan cambios en la personalidad, en la líbido y hasta cambios físicos.

¿Cómo actúa la pastilla anticonceptiva?

Para contestarnos esto, debemos abordar algunas cuestiones biológicas. Voy a intentar expresarme con claridad pero puede resultar confuso ya que no deseo que se pierdan los conceptos.

El ciclo sexual femenino dura un promedio de 28 días, puede variar como no y se regula mediante hormonas. ¿Qué son las hormonas? Son proteínas que tienen “capacidad mensajera” es decir, según su concentración (cantidad  que haya) en sangre pueden provocar cambios fisiológicos (de función) en distintos puntos específicos del cuerpo. Existe un centro de control para todo esto, que literalmente regula estas concentraciones (si hay demasiadas hormonas en la sangre, inhibe (detiene) esta liberación de hormonas para que disminuyan, como también si faltan hormonas, estimula su liberación para que aumenten – este proceso se llama retroalimentación negativa). El centro de control es la hipófisis, glándula que está en nuestro cerebro. Es decir que desde nuestro cerebro se regula lo que está pasando tanto en nuestros ovarios como en nuestro útero, a los cuales les pasan cosas distintas. La hipófisis libera, además de otras, las hormonas FSH (hormona folículo estimulante y la LH (Hormona Leutinizante), éstas actúan sobre los ovarios en distintos momentos del ciclo, variando sus concentraciones gracias a la retroalimenatación negativa, que es por si mismo un proceso natural. El primer día del ciclo se considera el primer día de la menstruación y  a partir de este momento un total de 28 días promedio, siendo el día 14 el día de la ovulación. ¿Qué es la ovulación? Es la liberación de UN ovocito (un “óvulo” nos enseñaban en la escuela pero no es correcto el término) desde el ovario. Las mujeres desde que nacemos tenemos una cantidad fija de células que pueden desarrollarse en ovocitos. Los primeros 14 días del ciclo sexual están regulados por la FSH (estimula a los folículos, es decir a las células que pueden desarrollarse en ovocitos y estimula la liberación de estrógenos por el ovario). El día 14 hay un pico máximo de FSH en sangre y se libera el ovocito que se estuvo desarrollando los previos 14 días. Los otros 14 días siguientes a la ovulación están dominados por la LH que promueve que se atrofie los restos de ese ovocito liberado en el ovario y se estimula la menstruación, además de promover la liberación de la hormona PROGESTERONA (la libera el folículo atrofiado desde el ovario) la cual cumple varias funciones, entre ellas en caso de un embarazo, promueve que no se libere otro ovocito para que no haya una segunda fecundación y por ende mantiene al ciclo en esa “segunda mitad” durante toda la duración del embarazo. La menstruación es la liberación de la capa más superficial (endometrio) del útero, que se forma durante el ciclo para recibir a un ovocito que pudiera estar fecundado por un espermatozoide. Cuando no lo está, se libera esta capa y se vuelve a comenzar el ciclo.

Entonces, ¿qué hacen las pastillas? Las pastillas anticonceptivas nos inhiben la ovulación, la liberación de nuestro ovocito mediante la incorporación de hormonas externas. La principal hormona que tienen las pastillas, además de estrógenos, es una variación de la progesterona, la progestina, que actúa igual que esta prolongando la fase lútea (la segunda mitad del ciclo), por lo que entramos en un constante “14 días restantes del ciclo”, es decir donde la hormona principal es la progesterona, proceso que ocurre en los ovarios durante un embarazo. Engañamos a la hipófisis alterando la retroalimentación negativa normal, para que interprete que estamos embarazadas, que no necesita seguir liberando ovocitos para fecundarlo. Pero el útero sigue liberando la capa endometrial porque no recibe ningún ovocito fecundado (seguimos menstruando).

Lo preocupante es la naturalidad con la que se aceptan los tratamientos hormonales sin cuestionarse la posibilidad de acceder a algún tipo de alternativa natural y SEGURA, que las hay, donde no se vea afectada nuestra carga hormonal normal, siendo mujeres sanas. Por otro lado, la regularidad con la que las mujeres debemos acceder a la consulta ginecológica es mucho mayor a la de los hombres, hablando de casos de no embarazo y muchas veces por esto mismo, porque entramos en un tratamiento hormonal, que debe ser controlado. Por otro lado los hombres pueden pasar décadas sin consultar con urólogo, lo cual revela una diferencia importante.

No se debe confundir mi postura con una anti, valga la redundancia, anti conceptivos, sino una postura pro conocimiento del cuerpo propio. Que no todas las pastillas actúan igual, que no todas reaccionamos de la misma manera, y que no por ser una mujer sexualmente activa estás obligada a hacer uso de estos medicamentos. Es importante también tener el espacio para conversar con la pareja, o las parejas sexuales sobre que métodos usar respecto a la situación en particular. En la consulta ginecológica las mujeres solemos sentirnos presionadas a hacer uso de estos anticonceptivos o sentirnos juzgadas frente a un cuestionamiento donde tampoco solemos recibir mucha información.

A las mujeres nos cuesta mucho querer a nuestro cuerpo, a un nivel que esto nos lleva a cuestionarnos todas nuestras inseguridades, aprender a valorar nuestra vida. Mi cuerpo como expresión de estar VIVA. Mi cuerpo como mi CONTACTO con el mundo. Mi cuerpo VALE a mi cuerpo LO QUIERO y a mi cuerpo LO CONOZCO. Esto es un proceso de conocimiento y reconocimiento personal, de contacto, de expresión, de conocer hasta las mismas limitaciones de cada una. Necesitamos conocer la importancia, el valor de reconocernos como merecedoras de la información.

Encuentro que hay varias situaciones en las que descuidamos nuestro cuerpo solo por ser mujeres. Y una de ellas es frente a la desinformación en la consulta  médica. Porque RESPETO mi cuerpo y lo cuido no acepto cambiar mi función hormonal solo por ser mujer, porque pueden cambiarme, porque los laboratorios han desarrollado mecanismos anticonceptivos en las mujeres y no en los hombres. No quiero tomar anticonceptivos orales solo por ser una mujer sexualmente activa. No quiero ir al ginecológo a que me miren mal por tener varias parejas sexuales. Quiero que mis hormonas fluyan con la libertad que decidió mi hipófisis, no la concentración de un farmacéutico. No encuentro justo tener que tomarme una pastilla TODOS y CADA día de mi vida.

Porque hay hombres que esperan que estemos en tratamiento con anticonceptivos para no tener relaciones con protección profiláctica. Y por esto también la Interrupción Voluntaria del Embarazo (I.V.E.) debe ser legal, para sentirnos respaldadas y respaldados por el Estado, porque nos compete a todos y cada uno que vivimos nuestra sexualidad. Para que seamos libres de elegir, de informarnos para poder decidir sobre nuestros cuerpos.

Tenemos que valorar lo hermoso de ser mujer, lo hermoso de ser mujer es la posibilidad de conectarnos con el mundo de diversas maneras y entre ellas tenemos la oportunidad de conectar con la vida misma, cada mes que nuestro cuerpo se prepara naturalmente para recibir una nueva vida. Es algo hermoso, somos hermosos, todos y cada uno es nuestra diversidad. En esta diversidad respetarnos, siempre informarnos y estar tranquilos de decidir porque conocemos nuestras opciones y conocemos los efectos de nuestras decisiones.

Aprender a querernos desde el cuidado y el respeto de nuestros cuerpos, desde la alimentación consciente, la medicación consciente, el ejercicio, la práctica del amor propio y hacia los demás, la meditación, el conocimiento, el compartir con otros y otras y el disfrutar de la naturaleza del mundo y la propia.

 

[i] https://daysy.me/accuracy/

[ii] https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%8Dndice_de_Pearl

https://www.optionsforsexualhealth.org/birth-control-pregnancy/birth-control-options/effectiveness

 

 

Dibujo portada: Romina Risueño.