la voz de manantial
de mi cántaro
la frescura estival
de este invierno
me dejo llevar
por sus manos
me dejo embriagar
por sus pétalos

los ojos de cristal
ese bálsamo
dos oasis
en pleno desierto
me ven y los veo
mirándolos
le dan luz de hogar
a este páramo

el hielo de sus labios
un témpano
la ganas de soñarnos
eternos
pensarnos sin pensar
adorándonos
sin tiempo y sin dudarlo
sintiéndonos

me deja volar
como un pájaro
observo de lejos
este infierno
la dejo y se eleva
como un astro
así sé que volveremos
a encontrarnos.