un llanto silencioso
que te esquiva la mirada
y se odia, callado
mientras envidia
el último trago
y su condición finita
su muerte insalvable
llora por los rincones
por tus manos de tijera
y tus tetas de hormigón
apenas lo que fue alguna vez
la fuerza de un caballo salvaje
la fe de un creyente
sin más que sus lágrimas
para ofrecer
sin gracia y sin talento
apenas
con su alegre condición finita
su muerte insalvable.