Llego diabética a la madrugada.

Vuelvo sola a reencontrarme con las mantas de la prehistoria de mi nacimiento. Mi madre era flaca pero lloraba todo el tiempo.

Lamo y mastico un bajón ordinario que inútilmente simula la compañía fálica, vacía y vencida. Mi padre me enseñó a jugar al ajedrez y me dejó dos mujeres para cuidar.

 

Sueño con sus rodillas

sobre el piso

Sus ojos de lágrimas, agua suave,

Y me pide amor.

 

Me miro en el espejo hasta que no me reconozco.

Doblo el ángulo para verme cuádruple,

Caleidoscopio sin colores, blanco y ne-

Cesito que me pidas amor.

 

Tenés hoy, hoy es

El último día para verme.

 

Todos los jueves es el

último día.

Y no llamás. No tengo ningún mensaje en el celular.

Guardo los ideales en mi jansport roja y los paseo por Montevideo, la ciudad que me tiene convencida de que sólo me quieren en verano.

 

Acaricio los pelos negros de la pubertad y me veo doblada, contracturda y sola.

A mis mujeres les arrancaron el útero y las tetas. Mis mujeres fueron, son desequilibradas.

Hysteroctomía.

Y qué querés que te diga Ayelén?

 

No tengo alterego,

siempre demasiado poco, siempre 5 para el peso

No tengo alterego,

tengo la energía de tu muerte clavada en lo más profundo de mi superyo que todavía espera que dejes de estar triste y

Nunca sos vos, vos estás bien.

 

Pero nena, vos no estás bien.

 

No

escondo

nada y tengo demasiada humedad en los ojos cansados de que

Escondo todo.

 

Se abriga, agarra su Cerrito y me puso el cachete. Se fue sin culpas.

Se me acabaron las excusas para quedarme y

Aunque cierro los ojos no sos vos, el que me toca siempre es otro.

Llego diabética a la madrugada, a reencontrarme con el pistero que me vende los chocolates de mi miseria, que sabe que siempre miro antes de salir de la estación para no encontrarme a los fantasmas del invierno pasado.

Lleno mis bolsillos con golosinas y culpas. Mi mamá está anestesiada y se olvidó de pasarme a buscar.

Cruzo el puente de Sarmiento para hacer la parada panorámica de la muerte. Ya no me acompañan hasta la puerta de casa.

 

La noche me conoce con hiperglicemia, con la boca llena de chocolate y con las notas del celular listas.

 

Ella no me deja sola,

sólo estamos cansadas y

Yo mañana trabajo y

 

No me deja sola,

sólo esta cansada y

 

 

se va.