Podría hablarse de otra revolución industrial a partir de este hecho científico. Quizás no sea tan visible su efecto sobre nuestro modo de vida como con la electricidad o la rueda, pero de igual manera considero que es el invento que más va a repercutir en la historia de la humanidad. A mediados de 2019 el científico panameño Salvador Lucroni logró crear un agujero negro artificial desde su laboratorio, un fenómeno físico capaz de almacenar (o destruir, vaya a saber uno lo que pasa allí dentro) una cantidad de materia inimaginable. El ser humano es, a partir de allí, capaz de aparecer y desaparecer estos “basureros sin fondo”.

La instrumentación del invento no tardó en desarrollarse. Al año siguiente EEUU tenía su primer agujero negro para el desecho de grandes residuos. Hoy, 20 años después, ya no queda estado en el mundo que no posea al menos uno. Ya no tienen lugar los inhóspitos basurales ni los tediosos intentos de reciclaje de residuos que tanta mano de obra improductiva costaban a la humanidad. Los desechos tanto industriales como domésticos desaparecen de la faz de la tierra en menos de un segundo al ser arrojados hacia estos barriles sin fondo.

Además de deshacernos de residuos, es creciente el número de estados que utilizan a los agujeros negros para enviar a sus individuos problemáticos. El jefe de estado brasileño Jair Bolsonaro fue el primero en decretar la pena de agujero negro para asesinos, violadores y traidores de la patria. La ola creciente de delincuencia y violencia que existía en el mundo desde el año 2000, hizo crecer en la ciudadanía los reclamos de más años de cárcel y pena de muerte. De esta manera se canalizan todas esas exigencias ciudadanas de una manera quizá más misericordiosa. Probablemente se les da otra oportunidad a los malvivientes. Algunos científicos sostienen que lo que ingresa al agujero va a otra dimensión y otros que va a un lugar muy distante de este universo. Pero todos creen que probablemente los individuos que ingresan permanecen con vida, aunque capaz que no.

Mucha gente no valora de la manera que merece este invento ya que sostienen que no hubo un gran cambio en la humanidad. Y ese es precisamente el punto que lo hace tan valioso. El único problema de nuestro sistema de producción eran los desechos, lo que creaba sin querer crear. Desde la contaminación ambiental hasta los violentos creados por la frazada corta del mercado de trabajo, amenazaban de una u otra forma la integridad de nuestro régimen. Nuestro efectivo sistema lineal de producción y organización encontró un ano por el cual deshacerse de lo que no sirve. No hay revoltosos ni violentos, tampoco hay basura que ponga en riesgo el planeta, no hay que hacerse cargo de ninguno de nuestros actos, simplemente hay que ver cómo nuestros problemas se van por el agujero. Atrás quedan los problemas de lidiar con los desechos, buscar sustentabilidad o reinserción social. Gracias a esta solución a tiempo, el sistema capitalista avanza firmemente hacia el progreso y logrará evitar tanto el socialismo como la barbarie.

Juan Manuel López de Haro