-en verdá solo importa el título porque quiero hacer una banda de villancicos ateos. esto de abajo tiene el mismo valor que un helado de menta granizada

 

i.

(es) noviembre sin más sentido del mes que la racha inescapable de cumpleaños. Mariah Carey ya fue resucitada por la interné, el 65% de los estudiantes pondera largar todo a la mierda y vender pareos en Valizas, y en mi tupper vuelve a nacer una tragedia de blanca privilegiada:                                                                                                                                          la viscosidad de lo nuevo se ensancha para opacar al año. mea sobre mis tres tristes logros hasta empotrar al cuerpo en vidrio. & en protesta al acelere ajeno, lo aísla de sus sentidos, a recrear la película del atrás en versiones alternativas del hoy

 

ii.

(es) diciembre y el peso del ocio no se disipa entre los pares.

Yo sigo en esa espera radical de que entre por la ventana ese algo sin forma que me salve de mi pelopincho martirizada. ese algo con nombre intercambiable. ese algo que imagino desde lo subterráneo, con piernas cruzadas.

No quiero decir que me cansó el aire, pero le voy a pedir al viejo pascualina borrar el historial de todo Montevideo

desligarme de mis años

hasta

-caminar por las plazas sin que cada baldosa salpique un nombre

-volver a los bares sin tener el mapa del baño

-ser la única turista-con-cédula que entra al mausoleo de Artigas

 

fin de año malempleada y sin chongue se brinda con salmuera.

Las doce uvas son por todas esas veces que no pude pedir ayuda. La bombacha rosada, pa juntar las ganas de escurrir la melancolía en el balcón. dejar caer en cada gota la esperanza de que los otros cambien

de que se arrepientan

de que vuelvan

Las lentejas pa hundir al rechazo en pólvora hasta que pierda el olor de mi casa

Y el fuego blanco para rememorar(me)

Depurar mi cuerpo de bilis negra,

Rezarle a mi forma

& santificarme en una planta