Se escapan de mi lentamente, los cuentos, las palabras, las imágenes,

cuánto más hablo, más comparto, más se alejan

La textura y los colores de los tapados de Anita (azul-rojo-amarillo-suave), meterme en la boca la cuchara del nutellino, las columnas bizarras de la catedral de Lund

Humana

La textura de los troncos, cómo me dolía la mano de apretar el clavo para grabar mi nombre, el dolor de mis pies al saltar.

Cristiania.

 

Las caras de Fede al comer el alfajor de nieve, la pizza de Zola, la panadería. Bajarme del tren en Berlín, su WOW y su abrazo. Su manera de sentarse (piernas cruzadas y la mano sobre el regazo), se pone la bufanda gris azulada con brillo

El frío.

Los cisnes, la tubería rosada, Luzia, Marco, Gianni, Carola.

Fede tiene todo en su mente. Todo lo que quiera hacer y todo lo que quiere mostrarme, se organiza . En su mente, sólo me lleva.

 

Se escapan de mi lentamente, los cuentos, las palabras, las imágenes,

cuánto más hablo, más comparto, más se alejan

 

Las golosinas de Gent, los canales, los condes, Brussels waffles, Belgian chips, chocolate, postres.

Lokeren.

Los trenes, las bicis, Erna y Michel cocinandome el postre.

Carnaval de Siches, la polla de Barcelona, Gaudí, barrio gótico, Blabla car, hermanas, SORTIDA, Álvaro, Coco.

Muelle 1, Tami comprándome lo que me gusta comer, Van Gogh Alive, la librería, Ignacio, Teatro Cervantes, Picasso en la Plaza de la Merced, las luces del carnaval, La UMA.

Alarcón Luján.

 

Se escapan de mi lentamente, los cuentos, las palabras, las imágenes,

cuánto más hablo, más comparto, más se alejan

 

Mirá, puedo maquillarme los labios

Hacerme trencitas

Comprarme polleras largas y libros del año 1969.

 

No quiero oxidarme

Que la metodología me cubra la piel y me deje aislada del mundo que adoro.

La lógica me consume el vuelo de los cuentos.

 

Mirá, no busqué tu aprobación, busqué saber cómo te sentís.

No quise tus consejos de viejo, quería la avalancha de amor matutina.

Recuerdo,

Latitas de coca, las mandarinas, pero igual no desarma,

Estoy anclada a un cuerpo que antes no deseaba,

me repetía a mi misma

“Quiero mi juventud.

Mi cuerpo busca volver al éxtasis abandonado, a la estimulación continua.

Un hambre que no se llena nunca en la ciudad del aplaste.

Me encuentro luchando con mis palabras, sin poder elegir cuáles son las que quiero compartir.

Mi inseguridad me estanca y las dudas se hacen largas y me aprietan el pecho

Son todos ellos quiénes me sorprenden hablando del amor sin miedo.

Todo se me escapa.

El valor, la poesía, la música se van de mi lugar óptimo

Lejos, en la ciudad del aplaste y mis recuerdos se vuelven cada vez más y más la película

Menos realistas y más un sueño que ya tuve

y no me voy a volver a dormir.

 

Tengo un cuaderno con todo, y no me animó a abrirlo desde que llegué a Uruguay.

Porque guardo una postal de un niño viejo con muñeco que no está firmada.

 

¿Por qué cuando escribo todo se hace volátil y se aleja de mí, en vez de quedarse?