Hay que canalizar la rabia por algún lado
librarnos de esa culpa que no es nuestra
y sentimos
como inherente a nuestra especie
Hay que dejar que salga como sale el sudor
por algún poro que aún no esté carcomido
por el sol y los microplásticos
buscar de forma metódica y sistemática
el origen de la avaricia
y despojarnos
La rabia saldrá
una vez y otra también
de la forma que la ocasión amerite
como odio o como amor
un amor torrencial
ese mar de amor en donde uno soñaría sumergirse
pero del que solo se goza
cuando es universal
La rabia saldrá
y tras ella saldremos
al paso sincronizado de nuestro unísono
dirigido a infinitas direcciones
pero con el fin último
entre ceja y ceja
en los hombros y en la humedad
de las palmas de la mano
La rabia saldrá
con gusto a metal en el aire
se quemarán el esófago y la lengua
dolerá en el diafragma y los cartílagos
pero no tanto como si la dejáramos
librada a la suerte azarosa
del abandono al mercado
El último día será el primero
y veremos la verdad hecha materia
en cada par de ojos
en cada trazo de mapa alguna vez escrito
en cada herida abierta
al descuartizamiento sistemático
de las horas perimidas
Veremos derrumbarse
el limbo atemporal de la enagenación
del purgatorio interregno
que llamamos primer mundo
Veremos mil intentos malogrados
por el azar o el enemigo
Mas no alcanza con dominar
el arte del vuelo
es necesario
armar nuestras alas
pluma por pluma
No alcanza con hallar
la corona profana
Es necesario
cortarle la cabeza al rey.

 


 

El verso en cursiva constituye un pasaje textual de Zitarrosa, en una entrevista realizada por Carlos Ulanovsky en el año 82. Enseguida de la frase citada, el Flaco prosigue: “Estoy convencido de que ni yo ni nadie podrá zambullirse en ese mar sin que antes se produzca una profunda transformación social”.

La foto de encabezado es un recorte de “Frontera“, un mural de David de la Mano en el Prado, Montevideo.

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