En mis primeras experiencias de militancia un compañero me enseñó una lección importante. Todas las decisiones hay que tomarlas con la cabeza 10 años en el futuro. ¿Qué voy a opinar dentro de 10 años sobre mis actos? ¿Qué consecuencias va a tener lo que haga o deje de hacer? Esta premisa ha guiado mi accionar político desde entonces como una herramienta de análisis de la realidad. Dentro de 10 años, ¿veré mi rol ante la realidad política como indiferente o habré sido sensible a las luchas por la justicia y la libertad?

Es difícil no ser sensible a la situación en Siria. La región ha estado en el centro de las discusiones geopolíticas desde hace mas de 5 años. Pocos entienden sin embargo las numerosas dimensiones del conflicto o la relevancia de los proyectos políticos que allí se gestan. Siria no es solo el tablero de juego de Estados Unidos y Rusia, allí también (más precisamente en el norte del territorio) se está desarrollando un proyecto político de izquierda desde las raíces, local y autónomo, llamado: Rojava.

La población kurda del norte de Siria, que vale mencionar ha sido desplazada durante décadas, lleva a cabo una revolución que desafía las estructuras políticas como las conocemos y nos invita a imaginar otras realidades. Bajo los brazos armados del partido comunista, el YPG y su ala femenina YPJ, no solo se ha defendido el proyecto político, sino que también han sido una pieza clave en la derrota de ISIS.

Rojava se compone de una estructura llamada confederalismo democrático, que consiste en gobiernos comunales y organizaciones locales autónomas. Este modelo permite que distintos grupos puedan convivir en un territorio sin necesidad de un estado centralizado y así preservar su autonomía.

La revolución en Rojava también se caracteriza por su carácter feminista, que por ejemplo exige paridad en el gobierno de todas las instituciones creadas. La economía se basa en cooperativas y un especial foco en los proyectos ecológicos para poder satisfacer la auto sustentación de las comunidades.

Hace exactamente 7 días Turquía invadió el norte de Siria con la finalidad de darle un punto final a la revolución en Rojava y cometer un genocidio de la población kurda. Las fronteras a Rojava están cerradas, la resistencia en la ciudad de Serekaniye lleva 7 días y decenas de muertos. Esto sucede a los ojos de la comunidad internacional que le ha dado la espalda a la población de Rojava y hace la vista gorda al accionar de Turquía.

De aquí a 10 años, ¿sabremos dimensionar lo que esta pasando en el Medio Oriente? ¿Habremos sido indiferentes ante las luchas por a justicia y la libertad?

Me refugio en las palabras de Hillel: ”Si no estoy para mi, ¿quién estará? Pero si estoy solo para mi, ¿qué soy? ¿Si no es ahora, cuándo?”

Cuando la solidaridad internacional llama, ¿sabemos responder?