Me rechinan los ojos de solo leerlo.
¿Es en serio? ¿Un soñito soñaba anoche?
Really man? Literatura de 5to ¡Si vas a citar a alguien hacelo bien! Mi madre con 50 años se sigue acordando del Romance del enamorado y la muerte, “Un sueño soñaba anoche, soñito del alma mía, soñaba con mis amores que en mis brazos los tenía”.

Cuando pasé a la siguiente historia de Instagram me di cuenta de que lo había corregido, igual ¿de que me quejo?
Me dio el pie perfecto para hablarle.
Ya me había parecido algo interesante, y encima pone un romance.
No importa si lo aprendió en el liceo, ya fue, por lo menos sabe escribir, que la poesía existe, y la verdad que por alguna razón (nunca entiendo cuáles son mis razones… siempre son medio mierda) tenía ganas de hablarle hacía unos días.
Y así, mientras yo caminaba por la rambla montevideana y él entraba a su hábitat natural, rodeado de botellas llenas de alcohol, que sonaba a tintinear de copas y bullicio de gente cheta, le terminé regalando un video de atardecer. Y me di cuenta de lo cursi que podía llegar a ser con alguien que ni siquiera conocía. Demasiado regalo para alguien del chat de Instagram. Demasiado gastar dos por ciento de batería en alguien que no conocés. Demasiado, Camila…
Y era obvio que con eso, y con la frase: “te acabo de hacer un regalo excepcional “ te iba a invitar a tomar algo, ya lo sabias. Y ni siquiera querías tomar algo.
Qué plan de mierda . Pero siempre tu plan fue una mierda.

Y así fue, nos juntamos. Pero no iba a ser solo un trago. Al final fueron unas cuantas limonadas sin amor pero con amor, con agua, hielo, Splenda y limón.
Y algún que otro trago que nos nubló la vista y nos llevó a lugares de Antares y de ojitos rancios y polvorones…
Como cinco polvos… digo polvorones…
Pero será que entre intensos nos entendemos demasiado bien, y demasiado mal. Y es que estamos un poco locos, pero esta vez la loca apurada creo que fui yo, y dentro de esa mala racha vi la felicidad en unas cuantas copas con él y me aferré fuerte. Hashtag traumas.
El enamorado esta vez no fue él.
Lo gracioso es que no me acuerdo bien de esas dos noches épicas de Antares donde nos quisimos toda la noche porque estaba tan borracha que quedó en el olvido.
Y eso es bastante triste.
Pero no importa.
Porque es lindo a la vez.
Porque sentí intensamente.
Y ese sentir no se olvida por más que las imágenes se mantengan de a flashes.
Y lo bueno de ser intensa es que lo que intensamente viene intensamente se va.
Y lo más lindo de estas historias es que siempre me queda un borrador de algún poema guardado en la mochila, en algún bolsillo, en alguna nota de celular, en alguna servilleta de aquel bar.

Camico