Este último domingo 17 de enero no fue una fecha más en el Río de la Plata para los medios, las redes y las personas que habitan sus países aledaños, Carlos Alberto Solari, quizás el último Dios pagano de la música de Argentina y Latinoamérica, cumplía 72 años.
Llovieron los saludos y las columnas en la prensa, repasando su historia, su presente y su futuro, futuro que parece alejado de los escenarios por su avanzada edad y su estado de salud.

Pero, como el popular Indio nos ha enseñado a partir de sus letras, no todo es lo que parece. Y ante la falta de claridad en cualquier circunstancia donde las sombras parezcan habitar las cuencas de la realidad, el equipo de Periodismo Verdadero arrojara luz cual planta de celulosa en cualquier curso de agua que tenga cercano.

¿72 años o 104? ¿Argentino? ¿Puede alguien decirme que se va a comer mi dolor? ¿Por qué mejor no invitarlo con un bizcochito? Todas estas preguntas y más surgieron a lo largo de una investigación de meses que, luego de maratónicas jornadas de búsqueda y recapitulación de información, fuentes y documentos, nos permite dar una primicia a la altura de este gran equipo periodístico.

Carlos Alberto “El Indio” Solari y el Gral. Líber Seregni son la misma persona.

El lector aún no habrá salido de su estupor pero aún así nosotros pasaremos a contarles esta crónica.

Corría el año 1984, la situación en Uruguay era delicada: El Frente Amplio, con un panorama oscuro de cara a las elecciones que marcaban el retorno a la democracia, encontraba a su principal figura imposibilitada de presentarse a las elecciones. Seregni, desolado, parte a Argentina luego del Pacto del Club Naval (3 de agosto de 1984), en una suerte de alejamiento de toda actividad regular que llevaba en su vida.

El viaje no solo fue un respiro, sino que además animó a Seregni a abandonarse a ciertos excesos que su investidura del otro lado del charco no le permitían.
Por las noches, frecuentaba los bares de la ciudad de La Plata con un atuendo bastante alejado de su habitual formalidad, bebiendo algún que otro trago demás, situación que, es bien sabido, lo ponía bastante canturreador.
Una de esas noches un muchacho delgado y alto lo escucha entre divagues, se le acerca y le comenta que con su cofradía hippie donde tocaba la guitarra hacían números artísticos en bares para hacer algún peso. A su vez, le dice que una voz entre profunda y chillona como aquella con la que Seregni entonaba sus borracheras podía ser un atractivo para sus intervenciones y le propone sumarse por esa noche.
Aunque tuvo que leer lo guionado para la función, la actuación fue un éxito, la gorra se va llena y a un Seregni que estaba agotando sus últimos recursos económicos disponibles para su viaje se le cruza la idea de repetir la experiencia con la expectativa de cubrir los gastos de unas merecidas vacaciones extendidas. En el ambiente nadie lo conoce y, si alguien pudiese tener una mínima chance de asociarlo con su figura, la desprolijidad de su aspecto en aquel entonces (la barba entera había poblado su rostro sustituyendo a su clásico bigote solo, mientras que su cabellera con entradas estaba más tupida) lo camuflaría lo suficiente.

Documentos epistolares de aquella época muestran que Seregni escribía a sus allegados de mayor confianza que por la desesperanza profunda que sentía, estaba viviendo “solo y a lo indio”. En clara referencia a la desprolijidad con la que llevaba su vida por esos días.
Es evidente que esto inspiró al General para construir un alter ego con apodo y apellido: el Indio Solari. Carlos y Alberto son nombres comunes, no hay pruebas que indiquen que los eligió por otra razón, seguramente fue lo primero que le salió ante la natural pregunta por parte de Skay de cuál era su nombre.

Así, cambió el uniforme por las camisas y mamelucos de jean para sobrevivir a un verano desapercibido. Sin saberlo, había dado nacimiento a un mito.
Por otra parte, transmite a Skay su idea de seguir con la cofradía. Pensaba no revelar su identidad y desaparecer de un día para otro cuando diera por finalizadas sus vacaciones o los recursos solo le dieran para el boleto de la vuelta. El entusiasmo del guitarrista lo anima a arriesgar un paso más allá: propone musicalizar poemas propios, sin mencionar que los había escrito en la cárcel como mensajes codificados para sus correligionarios.

Las sucesivas actuaciones, en las que la banda de rock encabezada por Seregni comienza a monopolizar por popularidad los números de la Cofradía, son un éxito rotundo. La banda se escinde del grupo general bajo el nombre de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
“Si se fue el balde que se vaya la cadena” piensa el general y entre noviembre y diciembre de 1984 la banda graba su primer disco “Gulp!”, publicado en julio de 1985.
Luego de la grabación, Seregni cuenta toda la verdad a Skay y Poli (mánager del naciente grupo y pareja del guitarrista), lamenta tener que volver a Uruguay y delega en ellos la publicación del disco, sobre el que Seregni pensaba que no tendría mayor suceso.

Contrariamente a las predicciones de Seregni, el disco es un éxito rotundo y la gente reclama presentaciones del grupo. Skay y Poli viajan a Uruguay con la esperanza de reunirse con el Gral. Lo logran hacer de manera secreta en junio del 86, aprovechando la falta de atención que la política tendría en todo el continente debido al Mundial de fútbol que se desarrollaba por entonces.


Seregni es claro y tajante, en año de elecciones en Uruguay la banda como mucho estaría activa hasta mitad de año. Esto propicia una avalancha de creatividad de la misma: Oktubre (1986), Un Baión para el Ojo Idiota (1988) y ¡Bang! ¡Bang! Estás liquidado (grabado a principios de 1989 y publicado el 7 de octubre de ese año) llevan a la banda de los bares bonaerenses a Obras Sanitarias en 1990. La publicación del disco a finales del 89 sirvió como camuflaje para la inactividad de la banda en presentaciones en la recta final de dicho año, debida a las elecciones generales de Uruguay el 26 de noviembre de 1989. En dichas elecciones, Seregni se rehúsa a ir como candidato a Senador en todas las listas, lugar que ocupa un “joven” Danilo Astori, para la sorpresa de muchos. La razón queda bastante clara por lo expuesto en esta columna.
Sobre el final de esta primer etapa de la banda se comienza a revertir una tendencia que se venía dando al comienzo: el tiempo que Seregni debía desaparecer para ser Solari era considerablemente mayor que a la inversa, por la sencilla razón que dejar tupir el pelo y crecer la barba lleva más tiempo que el proceso inverso. Con la vejez, Seregni comenzó a perder pelo y le pareció mejor idea que su alter ego fuese calvo y sin barba.

Continuando con la tendencia que es prueba irrefutable, los Redondos sacan La Mosca y la Sopa en 1991, el disco doble Lobo Suelto y Cordero atado en 1993. En 1994, elecciones nuevamente, esta vez Seregni elige no ir por ningún cargo directamente ¿la razón oficial? Tabaré Vázquez catapultado desde su gestión en la Intendencia de Montevideo, ¿la razón real? Los Redondos debían presentarse en Huracán en diciembre de 1994, fecha que se fijó para permitir a Seregni hacer campaña para las elecciones de dicho año. Año en el que, obviamente, no sacaron ningún disco.

Posteriormente llegan Luzbelito en 1996, Último Bondi a Finisterre en 1998, en 1999 elecciones en Uruguay y en el año 2000 sale Momo Sampler (título que es un claro guiño al Carnaval de nuestro país).
Para el año 2001 Seregni sorprende a la banda con un anuncio firme: las elecciones de 2004 parecían ser la primera oportunidad real en años para ganar la presidencia del país, por lo que Seregni decide poner todas sus fuerzas en pos de ese objetivo. Los Redondos, sin mayores explicaciones, se disuelven aquel año.

Con el Frente Amplio al frente de las encuestas y con una fórmula presidencial consolidada, el General Líber Seregni considera la misión de su vida política cumplida y decide pasar sus últimos años disfrutando de la actividad que cultivó y lo apasionó en todos esos años de doble vida: la música. Finge su muerte el 31 de julio de 2004, justo a tiempo para grabar y publicar el 6 de diciembre de ese mismo año su primer disco solista: El Tesoro de los Inocentes (Bingo Fuel).

Desde nuestro rincón dentro del periodismo nos sumamos entonces al saludo para el Indio, que el 13 de diciembre de 2020 cumplió 104 años.