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Las sobras del cumpleaños

Las sobras del cumpleaños, la mañana siguiente en la que nos abandonamos por completo a disfrutar de los restos de torta en plena calma; los bordes de la asadera que raspamos para rescatar los últimos rastros del dulce de leche y los recuerdos de la noche anterior. Así es lo que escribimos, como un souvenir de la cabeza.

Autor

ayevalder

Soy flautista y escribo pelotudeces para explorar mi arte y ser una lana negra flotante inadvertida entre anfiteatros de fisiología y hospitales. Aunque me ponen ansiosa los estudiantes de medicina y su falta de personalidad me identifiqué automáticamente y me uní a su credo. Aguante el feminismo.

Hiperglicemia

Llego diabética a la madrugada. Vuelvo sola a reencontrarme con las mantas de la prehistoria de mi nacimiento. Mi madre era flaca pero lloraba todo el tiempo. Lamo y mastico un bajón ordinario que inútilmente simula la compañía fálica, vacía... Seguir leyendo →

Nómade

Quiero dejar de escribir mierda. - Ahí tenés tu primera frase. A lo que escribo le cuelga una etiqueta con tu nombre y apellido escrita por tu mamá cuando tenías 5, para que no lo pierdas. Me traiciona el eterno... Seguir leyendo →

Libres para elegir querernos

Existe un desconocimiento general acerca del funcionamiento biológico del sistema genital femenino desde un punto de vista más allá de la función reproductora que resulta alarmante. La función reproductora resulta igualmente muy poco abordada, dado que generalmente no llegamos a... Seguir leyendo →

Pelo Negro

Soy las ganas de olvidarme Las menos ganas de pensarme Las ganas de acariciarme el pelo el pelo largo y negro. Mi pelo con vueltas, lo muevo y las ganas de acariciarlo Siento Tus ojos en el pelo Negro Las... Seguir leyendo →

La potencia de decir todo lo que me faltó decir

Los quise sincera, los quise con mi facción enamoradiza, romántica insaciable. Los quise con humildad.

Las manos de la memoria

Caminó desnuda por un muro de colores infinito como el horizonte y alto como un acantilado que daba eternas vueltas laberínticas. Sin ningún peso más que el de su propio cuerpo recorrió la cima del muro en puntas de pie.... Seguir leyendo →

La cuerda

Tejí una cuerda con hilos y pelos, los que se me caen en cada baño. Con esa cuerda me até las muñecas. A gritos, descontroladas, me pedían que las desatara. Pero la cuerda se había metido en mi piel, los... Seguir leyendo →

Huellas

No terminé de recorrer los pasillos de tus huellas dactilares en los pulgares más tiernos de las manos azules brillando de emoción que se derrite con olor a hojas de palmera en una playa lejos bien lejos de mis pelos... Seguir leyendo →

“Otra noche fría en el barrio”

Por Lucía y por todas las pibas.

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