Hace tiempo existe acuerdo entre los especialistas respecto a la ineficacia de la cárcel para cumplir cualquiera de los fines que se le atribuyen. Es más, se ha señalado que no sólo es inútil sino perjudicial. Es parte del problema y no de la solución. Sin embargo, ésta postura no aparece en el discurso hegemónico en materia de seguridad, que en general no cuestiona la institución cárcel, sino que la acepta como dada, e incluso la defiende, como si fuese la única o la mejor opción posible frente al delito.

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